Desmontando #ceremonial y #protocolo en “El Quijote” (IV final) El acto de investidura

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Y entramos ya en el ceremonial más vistoso de la investidura de la investidura de cualquier caballero, veamos si fue así con Don Alonso Quijano.

El ventero, le advierte nuevamente a su huésped de que en su castillo no existe una capilla y que para lo que queda para acabar tal ceremonial ya no le hace falta hacer uso de ella. Siendo válido, según el ventero cualquier lugar, en este caso, decide realizarlo en la mitad del campo. También, le hace ver que no es necesario estar toda la noche haciendo vela, si no que con dos horas era más que suficiente. Quedando únicamente por realizar para dar por finalizado este ceremonial; la pescozada y el espaldarazo.

“[…] Díjole como ya le había dicho que en aquel castillo no había capilla, y para lo que le restaba hacer tampoco era necesaria, que todo el toque de quedar armado caballero consistía en la pescozada y en el espaldarazo, según él tenía noticia del ceremonial de la orden, y que aquello en mitad de un campo se podía hacer, y que ya había cumplido con lo que de un campo se podía hacer, y que ya había cumplido con lo que tocaba al velar de armas, que con solas dos horas de vela se cumplía, cuanto más que él había estado más de cuatro […]”(Rico, 2007, p.46)

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El ventero apareció en el lugar convenido para ser armado al caballero, con un ejemplar donde venía anotado el ceremonial a seguir, con un cabo de vela llevado por un muchacho, junto con dos doncellas. El oficiante, obligó al aspirante a caballero a arrodillarse para seguir con las siguientes etapas a desarrollar seguida de una oración, en mitad del relato de esta oración, alzó mano y se procedió a la pescozada con un espaldarazo.

Tras este acto, y con el novel caballero arrodillado, el ventero mandó a una de las dos doncellas a que le ciñesen la espada, la cual cumplió sus órdenes a la perfección.

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Por último, la otra dama restante, le calzó la espuela de oro, quedando así finalmente nombrado caballero, preparado así para cumplir nuevas aventuras y para defender a su amada Dulcinea del Toboso.

“[…] y con un cabo de vela que le traía un muchacho, y con las dos ya dichas doncellas, se vino adonde don Quijote estaba, al cual mandó hincar de rodillas; y, leyendo en su manual como que decía alguna devota oración en mitad de la leyenda alzó la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su misma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando entre dientes como que rezaba […]”(Rico, 2007, p.46)

“[…] mandó a una de aquellas damas que le ciñese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discreción […]” (Rico, 2007, p.46)

“[…] ella se lo prometió, y la otra le calzó la espuela con la cual le pasó casi el mismo coloquio que con la de la espada […]” (Rico, 2007, p.47)

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Realmente, don Quijote no cumple con el ritual establecido por los manuales existentes de caballería, cumpliendo un escaso tiempo velando armas, sin la solemnidad apropiada para el momento, con el espaldarazo que le inicia en el mundo caballeresco, con su respectiva pescozada, y por último con la imposición de la espuela.

Cabe resaltar como lectora los siguientes apuntes:

  1. La acción de velar armas se convierte más en una vigilancia de armas que en lo que el propio ritual dicta, ya que el caballero debe andar pendiente de los sucesos que ocurren a su alrededor en el corral mientras que realiza la citada tarea. Como ocurre cuando aparecen los arrieros.
  2. La realización de la pescozada y del espaldarazo en la investidura es realizada por el oficiante (el ventero). Este desordena el ritual en dos tiempos: propinándole sobre el cuello un buen golpe, seguidamente un gentil espaldarazo y tras ello hizo el rito de ceñir la espada una de las damas que allí se encontraban.
  3. El acto de calzar la espuela es curiosamente realizado por la otra doncella restante que curiosamente únicamente le pone una sola espuela como ocurriera en otras novelas de caballería.

Bibliografía:

Rico. F. (2007). Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alfaguara. (Versión original 1615)

Ilustraciones:

Capturas de pantalla de http://cvc.cervantes.es/

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