Guantes Luque: de Espoz y Mina a Hollywood Boulevard por @Migueldelamo1

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Desde el Siglo XVI hasta bien entrado el Siglo XX, llevar guantes en nuestras manos, era un signo de distinción entre las clases más altas y pudientes de nuestras ciudades. En la actualidad es más un complemento para protegernos del frío, que un elemento de distinción.

Era muy sencillo, una dama sin guantes no era considerada una dama elegante. En aquellos tiempos, el protocolo nos obligaba a los hombres a quitarnos los guantes para besar la mano de una dama. Ellas nunca se los tenían que quitar.Foto 5

Hoy, todo ha cambiado mucho y el protocolo nos exige todo lo contrario. Siempre que vayamos a saludar o a entrar a un espacio cerrado, debemos dejar al descubierto nuestras manos. Tanto hombres como mujeres. Al llegar al evento o ceremonia, nos guardaremos los guantes en el interior del abrigo. Las mujeres, llevaran puesto el de la mano izquierda y descubierta la mano derecha para saludar a todas las personas que encuentren a su paso.

En trajes de noche y vestidos largos con pronunciados escotes y sin mangas, es muy normal que se utilicen guantes largos, negros, blancos o grises, en seda o raso alemán. Siempre evitaremos llevar sobre ellos sortijas, pulseras o brazaletes.

En Madrid, en la calle de Espoz y Mina, 3, hay un lugar, en el que el tiempo parece que se ha detenido. Una vez que atraviesas la puerta y miras a tu alrededor tienes la sensación de que lo único que desentona en la tienda es uno mismo.

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Entré en la guantería, tarareando el “Put the blame on Mame” canción compuesta por Allan Roberts y Doris Fisher para la película Gilda en 1946. En esa escena Rita Hayworth desnuda sus manos y brazos, enfundados en unos guantes de raso alemán en color negro convirtiendo esta escena en una de las mas eróticas de los años dorados de Hollywood.

Fue una de las primeras preguntas que le hice al dueño de la guantería, al sencillo, apasionado y muy discreto Álvaro Ruiz. Cual era la primera película que le venía a la cabeza al pensar en unos guantes y la respuesta fue tan inmediata como esperada, Gilda.

Al mirar a mi alrededor y ver los cientos de guantes que hay en la tienda, de todos los colores, precios, tipos y formas. Me quedé en silencio, contemplando las Foto 3estanterías, los cajones, el mobiliario, los cuadros, una caja registradora centenaria, los escaparates, los patrones de guantes. Todo el conjunto es un pedazo de historia de Madrid. Álvaro, me explicó muy amablemente, que la tienda lleva exactamente igual desde el año 1953. Año, en el que una de sus tías, realizó la última reforma.

La guantería lleva en la calle Espoz y Mina desde 1927. En 1912 Juan Antonio Luque se hizo cargo del negocio de guantes que llevaba desde 1886 en la vecina Puerta del Sol. La familia registro su marca y abrió una segunda tienda en la calle de San Sebastian, que en los años 50 tuvo que cerrar.

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El logo de la tienda, dos perros que se pelean por un guante. Es una obra del dibujante Enrique Herreros, verdadero artífice de la modernización de la Gran Vía y creador de los carteles cinematográficos de la avenida mas popular del Madrid más elegante. Representante, cineasta y descubridor de actrices como Sara Montiel.

 

 

Varias de sus obras decoran la tienda debido a la amistad que tenía con Carlos Luque, hijo de Juan Antonio y tío abuelo de Álvaro RuizFoto 1

En la tienda los guantes se amontonan por todas partes, las máquinas de coser, donde cortadores y costureros trabajan, es como un decorado de otra época. Me cuenta Álvaro, que en la tienda no hay temporada baja. Siempre hay cine, teatro, series, bodas y todo tipo de eventos.

Me recuerda que en los años 30, en las galas de Miss España, todas las participantes llevaban de complemento unos guantes confeccionados en la tienda. Muchas personalidades han pasado por su tienda y muchas actores en películas y series de televisión llevan puestas sus creaciones.

Acaban de confeccionar los guantes para la nueva versión de Romeo y Julieta de la factoría Disney. Las manos de la última Cenicienta, la actriz Lily James, también van enfundadas en unos guantes de Luque. Los protagonistas de Velvet, la popular serie de televisión, también visten sus manos con guantes de la casa. Muchos diseñadores y estilistas para completar sus creaciones utilizan como complemento unos guantes de la firma.

No puedo evitar pedirle a Álvaro, que permita que enfunde mis manos en un par de sus maravillosos guantes. Elijo unos de piel negros. Los más vendidos tanto para hombre como para mujer. Me siento en una silla delante del mostrador y mis codos se apoyan en un coqueto cojín circular de terciopelo para estar cómodo y poder estirar el brazo mientras que me los prueba.

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El cojín, forma junto a “la Juana” y los palos, el trío de utensilios imprescindibles para que cualquier cliente que entre a la tienda se ajuste los guantes a sus manos. Álvaro me hace una demostración y me dice que los palos son perfectos para ensanchar los dedos y el ancho de guante. Le pregunto por qué se denomina a uno de de estos objetos “la Juana”, pero realmente no sabe de donde viene el nombre. Eso sí, me asegura que siempre se le ha llamado así.

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Entre los cientos de guantes que hay en la tienda. La gran mayoría son para mujer, tanto para ellas como para ellos, el color favorito es el negro. Las pieles mas utilizadas, todas de fabricación nacional, son la de ante de Suecia, el raso alemán. También la seda y los encajes.

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Para el Frac se siguen utilizando los guantes de piel de cabritilla nacional en color blanco y para el chaqué los que más se utilizan son los grises y blancos también de cabritilla. La gamuza se ha dejado prácticamente de fabricar y no se curten pieles de este tipo. Sigue confeccionando muchos guantes para etiqueta militar y órdenes, casi siempre en blanco.

Álvaro me comenta que sus guantes son piezas únicas, artesanales, confeccionadas con materias primas de primera calidad, realizadas por maestros guanteros y cortadores que cada vez es más difícil de conseguir. Todos los  clientes que vienen a por unos, saben perfectamente que le van a durar muchos años, muchos de ellos toda la vida. Nunca lavarlos en lavadora, mejor limpiarlos con ellos puestos y con jabón. Una vez limpios, secarlos al revés y antes de plancharlos nos los volvemos a poner.

Entra un cliente y creo que es el momento de marcharme, me despido de Álvaro Ruiz, cuarta generación de una familia dedicada desde hace 130 años a hacer de la confección de los guantes un arte. Respiro hondo y salgo por la puerta volviendo a tararear esa canción de Gilda, observando mis manos desnudas pero todavía con el inconfundible aroma de la piel y el orgullo de haber estado en otro de esos lugares que hacen de Madrid una ciudad única.

Artículo de Miguel del Amo @MigueldelAmo1. Profesor de Protocolo Social y Etiqueta en IDACEM, Escuela Superior de Marketing y Moda.

Fotografías:  Miguel del Amo.

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      ¡El mérito es de Miguel! Nosotras lo hemos compartido en la web porque, verdaderamente, lo merece. Le trasladamos tu comentario. Muchas gracias.

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