Desmontando ceremonial y #protocolo en El Quijote (I) (@FerroYolanda)

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A lo largo de los próximos días os iré contando el ceremonial de investidura de Don Quijote (desde la preparación al acto en sí). Como Proyecto Fin de Grado elegí este tema y lo defendí en diciembre pasado en la Universidad Europea de Madrid, el trabajo llevaba por título: El Ceremonial de Caballería en el Quijote y creo que esta es una buena oportunidad para compartir con vosotros ese ceremonial e iniciarme en el mundo del blog, cosa que llevo pensando hacer ya hace tiempo.

Como manchega y lectora os recomiendo que leáis «El Quijote«, allí encontraréis mucho ceremonial, mucha etiqueta y #protocolo, solo hay que leerlo con ojos de protocolo.

Captura

El ceremonial de investidura mostrado en el Quijote, no sigue los patrones establecidos en las Partidas, y es por ello, que nos encontramos con las siguientes contradicciones:

  1. Don Quijote no lleva puestas las armas, pues es desarmado anteriormente por las doncellas para posteriormente ser armado para la ceremonia.
  2. La molinera y Tolosa no consiguieron quitarle la celada
  3. El caballero andante deja su armamento sobre una pila situada junto a un pozo, al cual no le quita ojo. En los ceremoniales, las armas se dejan sobre el altar, tal vez el escritor quiera realizar un paralelismo entre la pila y el altar a la hora de dejar las armas.
  4. La preparación al acto de investidura requería de purificación, concentración, retiro y aislamiento pero como se observa en la novela, esto no sucede así.

Según las leyes existentes, se recomendaba que se realizara una adecuada selección de los padrinos por las consecuencias jurídicas de la investidura. Sin embargo, en la tradición literaria, la elección recaía en personas de alta dignidad y poder o caballeros con cualidades especiales que cumplieran las mejores condiciones.

En el Quijote, es el ventero quien ejerce de padrino, esta acción altera los modelos impuestos por los códigos caballerescos existentes, ya que este no cumple ni con la condición social marcada y ni con cualidades caballerescas requeridas para este ejercicio.

El ingreso del caballero andante al mundo de la caballería se celebra mediante una singular ceremonia que es propiciada por el ventero, el cual ejerce de oficiante, todo ello en contra de las disposiciones legales, lo que impedía la validez legal de esta ceremonia. Ya que la posibilidad de armar a un caballero, únicamente estaba autorizado en las Partidas, las cuales hablaban de la figura a la cual le correspondía asignar quienes cumplían los requisitos para ser armado caballero.

Pero si tenemos en cuenta que durante el siglo XVII cada vez se armaban menos caballeros, y que las ceremonias de investidura eran oficiadas por reyes o por sus representantes legales, la intervención del ventero perturbaba el contexto histórico e inclusive la credibilidad del dominio real en este ceremonial.

En el progreso histórico del ceremonial de investidura llevado a cabo desde su creación, puede verse una doble influencia; una de origen religioso para una ceremonia que nace siendo de tipo profano y una posterior metamorfosis de nuevo de tipo secular. Esta última es muy visible y fomentada en el Quijote, mientras que la religiosa subsistía en las órdenes militares, cuyo rito de investidura se realiza de acuerdo con un ceremonial muy reglamentado en el que las oraciones tenían un importante papel. En la ceremonia descrita en la obra se vuelve a los orígenes de este rito, convirtiéndose en una ceremonia de tipo profano.

Ilustración: captura de pantalla de la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid

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