Desmontando #ceremonial y #protocolo en «El Quijote» (II) Preparando la Investidura (@FerroYolanda)

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En esta entrada y la siguiente os hablaré de la -en palabras de Cervantes- «graciosa manera que tuvo don Quijote de armarse caballero». Veamos cómo se preparó el acto de investidura de D. Alonso como caballero.

Ruta don Quijote 5_Doré

Cuando Don Quijote llega a la venta y le propone al ventero ser investido caballero por él, este no pone en duda su capacidad para realizar lo que el hidalgo le propone. Ya que como la mayoría de la sociedad de este período, este es conocedor del rito de investidura, ya que este es descrito asiduamente en las numerosas novelas de caballería famosas en la época.

 “[…] Señor mío-respondió Don Quijote, y así os digo que el don que os he pedido y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado es que mañana en aquel día me habéis de armar caballero, y esta noche en la capilla de este vuestro castillo velaré las armas, y mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo […]” (Rico, 2007, p.41)

En el fragmento de texto que se muestra a continuación se puede observar como el ventero le afirma al caballero novel que ha realizado una buena elección, eligiéndolo a él como su oficiante. Destaca las virtudes generales que deben tener los caballeros para ser investidos tales como: La preparación física de los caballeros durante los años de la adolescencia, juventud, honor, lavado y vestimenta requerida. Cervantes realiza a través de este texto una burla sobre las condiciones que debe cumplir un candidato a caballero, ya que Don Quijote ni cuenta con la preparación física adecuada, ni con la imperiosa juventud, ni con la vestimenta requerida para tal acto. Siendo la única característica con la que cumple la del honor, ya que este tiene la condición del hidalgo.

“[…] le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía y que tal presupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como él parecía y como su gallarda presencia mostraba; y que él asimismo, en los años de su mocedad, se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo, buscando sus aventuras […]” (Rico, 2007, p.42)

Don Quijote, se muestra convencido desde el principio de que la venta en realidad es un castillo, el cual dispone de su correspondiente capilla para velar armas. El ventero, en este segmento de la novela, le hace saber que en aquel castillo no existe una capilla donde poder hacer el rito de velar armas, haciéndole ver que lo de menos era el lugar donde se velaba, sino que lo importante residía en el acto de hacerlo, ya que este se declara buen conocedor de este ceremonial.

Es por ello, que le ofrece el patio del castillo, para cumplir con el recogimiento espiritual necesario. Tal y como manda la tradición, a la mañana siguiente es nombrado caballero, habiendo llevado a cabo las etapas previas al acto de investidura.

“[…] Díjole también que en aquel castillo no había capilla alguna donde poder velar las armas, porque estaba derribada para hacerla de nuevo, pero que en caso de necesidad él sabía que se podían velar dondequiera y que aquella noche las podría velar en un patio del castillo, que a la mañana siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias de manera que el quedase armado caballero […]” (Rico, 2007, p.42)

Bibliografía:

Rico. F. (2007). Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alfaguara. (Versión original 1615)

Ilustración: D. Quijote velando sus armas, Doré. Captura de pantalla del blog agendazalabardo.blogspot.com

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