Disculpas, excusas y pretextos; la delgada línea entre la verdad y la mentira (@MariaPSC)

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Hay gestos de cortesía que muestran el respeto que tenemos y nos tienen cuando hay que anular un compromiso social, disculpar nuestra asistencia al mismo, cuando llegamos tarde o incluso se nos olvida que hemos quedado y no acudimos a la cita. Son situaciones que ponen a prueba nuestra cortesía en el trato social y salir airosos de las mismas es fácil si somos honestos y decimos la verdad. Porque las disculpas han de ser sinceras. Mediante ella justificamos nuestro comportamiento, dando explicaciones por lo que ha sucedido, intentando buscar la comprensión de nuestro interlocutor.

¿Cómo pedir disculpas?

Por cualquiera de los distintos canales de comunicación a nuestra disposición: correo electrónico, correo ordinario, teléfono, whatsapp, facebook, etc., aunque lo mejor es pedir disculpas en persona, sin duda la fórmula más efectiva por la cercanía que transmite nuestra presencia.

¿Cómo excuso mi asistencia a un evento?

Partimos de la base de que siempre hay que manifestarse, tanto para decir que se asiste como para lo contrario. El modo en que lo hagamos dependerá del tipo de invitación que nos hayan enviado. A veces incluyen una pequeña tarjeta en la que señalamos si asistimos o no; otras veces un teléfono para confirmar asistencia, en estos casos es fácil, no hay que dar más explicaciones; el problema surge cuando nos entregan la invitación en mano y nos dicen que esperan que vayamos.

Cuando alguien nos invita de esta forma lo importante es no precipitarse en la respuesta; agradece la invitación y tómate un tiempo para pensarlo. Si dices “Si” no puedes decir luego “No”, porque quedas fatal. Conviene meditar sobre el tipo de evento al que te han invitado (personal o profesional; habitual o extraordinario), la persona que lo ha hecho (amigo, familiar, jefe) y las consecuencias de tu no asistencia (tanto a nivel personal como profesional).

Si te invitan a algo que no te gusta, dilo claramente: “Muchas gracias por la invitación, pero no me gusta el fútbol”, por ejemplo. Si tu interlocutor te conoce bien, ya sabrá lo del futbol y no te invitará, pero si no lo sabe, ese es el momento en el que se enterará, y hará bien en no insistir, ya que nadie puede pretender que a todo el mundo le guste lo que a él le gusta.

Cuando te inviten a algo y la respuesta vaya a ser “no”, hazlo siempre en forma positiva. ¿Cómo se hace una negativa positiva?, mostrando interés por el evento. Por ejemplo “Estaría encantado en asistir si hubiera sido a las 19.00, pero al empezar a las 18.00 me resulta imposible porque no he salido de mi trabajo a esa hora”, “Si hubiera sido el viernes había asistido encantada, tengo toda la tarde libre”. Nunca digasSi me lo hubieras dicho antes no me habría comprometido con …” (intentando pasarle la responsabilidad de tu negativa a tu interlocutor).

¿Me han invitado a una boda y no sé cómo rechazar la invitación? Como en el supuesto anterior, lo suyo sería ser sincero y decir un “no” cortés, pero si no tienes mucha confianza con quien te ha invitado o  la tienes y no quieres herir sus sentimientos (estos son los dos primeros pretextos que dan seguridad a un mentiroso de que está haciendo lo correcto) te inventas un pretexto –al que llamas “mentirijilla”- y sales del paso.

El pretexto

El pretexto es según la RAE “el motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o excusarse de no haberlo ejecutado”. El pretexto lo empleamos a todas horas para explicar nuestras acciones u omisiones; habitualmente recurrimos a la mentira  o a algo que no es totalmente cierto para argumentar el pretexto, a la “mentirijilla”.

Los pretextos más recurrentes son los que tienen base en los quehaceres diarios: el trabajo, la casa, las responsabilidades familiares, la salud, etc. Sin darnos cuenta de que tendemos a usar siempre el mismo pretexto o que somos tan creativos en la elaboración del mismo que es increíble desde que abrimos la boca.

La próxima vez que te inviten y no tengas intención de ir, piensa bien antes de inventarte un pretexto, se honesto y excusa tu asistencia correctamente. Disculparte no te hace impopular, pero si te pillan mintiendo haces el ridículo y eso sucede porque Murphy existe y se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

En Hoy en Madrid Mañana hemos hablado de esto. ¿Quieres escuchar la sección?: Pulsa aquí

 

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