Don’t pester a captive audience!

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@MariaPSC para @protocolblogger

Pensaba ponerle a este post como título “Urbanidad para Cretinos”, pero no quiero que suene a insulto, así que voy a tomar prestada la frase del cartel que ilustra este post y que le viene cual pedrada en ojo de boticario. El cartel es del diseñador estadounidense Ted Slampyak  quien  los ha diseñado para The Art of Manliness, página que les recomiendo visitar. Este tipo de carteles se veían con frecuencia en los lugares públicos en las grandes ciudades de los Estados Unidos, en la primera mitad del siglo XX  y se dirigían, entre otras cosas, a mejorar la educación, fomentar la urbanidad y las buenas maneras (ya saben, mi monotema veraniego), y que convendría utilizar para una campaña de Buenos Modales en el Transporte Público al menos en esta ciudad.

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Ayer por la mañana sobre las 9, entré en el autobús 7 en la Plaza de los Delfines,  un autobús nuevo, casi vacío, impecable y que olía bien,  una temperatura ideal … ¡un sueño en Madrid!, me senté tranquilamente con la intención de pensar en mis cosas cuando ¡oh cielos! me di cuenta de que tras de mí iba sentada una Mari Puri Porfa Plis hablando por el móvil …. ¡la cretina!. Por razones obvias cambié de asiento, pero me dio igual, su voz –en el autobús vacío- rebotaba magnificándose y era audible hasta para el conductor en su jaula.

Entiendo que el móvil es un invento fantástico y maravilloso, que hace nuestra vida más fácil … ¡de verdad que sí!, pero usarlo para hacer partícipe al resto del mundo de nuestra conversación, me parece una descortesía grande.

La cretina, y no es por alabarla, iba dando cuenta de sus vacaciones presentes, pasadas y futuras, de lo felices que son los niños en el mar, pero que ella prefería la montaña, de la casa alquilada para las vacaciones, de la piscina, de la asistenta …. lo mejor de todo era que imitaba el tono de voz de todo aquel del que hablaba, intentando ser graciosa con su interlocutora (podría decirles hasta el nombre de quien estaba al otro lado del aparato). ¡El Club de la Comedia en la Línea 7!.

No es la primera vez  que voy en transporte público y tengo que aguantar la charla intrascendente de alguien al teléfono, pero ayer, influenciada por mis lecturas para Desde el Anaquel, y la serie de Palabras, palabras que va de Urbanidad ¡me resultó sencillamente insoportable!. A mayor abundamiento ella acabó hablando de los beneficios de la ducha y el cuerpo limpio –regla de urbanidad número uno- y soltó la siguiente lindeza –les prometo que tomé nota en la mini legal pad que llevo en el bolso- “la gente normal se ducha con agua caliente; yo es que muy normal no soy”.

Muy normal no es tener que aguantar una charla sin sentido durante casi 20’, a la que no he sido invitado y no asisto por voluntad propia, en la que no participo y que, además, no me interesa lo más mínimo.

Queridos protocoleros, en la medida de lo posible eviten las charlas interminables en el transporte público, sencillamente: D’ont pester a captive audience!.

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