El ataque de los multitarea (por @MariaPSC)

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Leía hace unos días un post sobre los jefes de protocolo y sus habilidades en el que se hacía especial hincapié en la que les hace únicos e irrepetibles: ser multitarea. No es la primera vez que lo leo, pero si la primera que reflexiono sobre el tema.

Esta de moda ser multi-algo: multitarea, multicultural, multidisciplinar. A cualquier palabra le añades el “multi” y, por arte de Birlibirloque, te conviertes en experto en todos los oficios implicados en la tarea desempeñada.

En el campo –mundo o universo, porque a exageraciones tampoco nos gana nadie- del protocolo esto se da mucho, tanto, que hasta nosotros mismos nos lo estamos creyendo. Y es que, al contrario de lo que muchos piensan, ser multitarea no nos transforma en un hombre del Renacimiento (erudito y culto, preocupado por el estudio de todas las disciplinas en el campo del saber) ni siquiera nos hace más productivos, más bien al contrario.

Los multitarea manifiestan  ser capaces de efectuar varias tareas de forma simultánea, en el mal entendido de que cuantas más actividades se desarrollen se es más creativo, competente y eficiente. Y van por la vida creyéndose el mismísimo Leonardo –Da Vinci– aunque alguno, cuando en su ignorancia menciona solo el nombre propio, seguro que piensa en Di Caprio.

¡Craso error!. Un jefe de protocolo multitarea es un individuo que se despista con facilidad (quiere estar a todo y no se concentra en nada); cambia constantemente de idea y no diferencia lo sustancial de lo insustancial, lo que disminuye su rendimiento; quiere controlar todo y no responsabilizarse de nada. Comete errores, no es eficaz y la calidad de su trabajo es baja.

Como diría mi abuela “quien mucho abarca, poco aprieta”.

No nos confundamos, un buen jefe –responsable, director- de protocolo debería:

  1. Tener conocimientos técnicos del campo en el que desarrolla su trabajo y un dominio de las  herramientas necesarias para realizarlo de forma eficaz.
  2. Tener una visión clara de lo que quiere organizar y qué debe hacer para llevarlo a cabo. Para ello debe ser capaz de descomponer todas y cada una de las fases de la organización de un evento y analizar las relaciones que hay entre ellas, tanto a nivel interno como externo.
  3. Y además ser capaz de coordinar un equipo de manera eficaz, para distribuir todo ese trabajo que requiere el evento y a la vez conseguir que todos los miembros de su equipo estén motivados, alcancen sus objetivos y se desarrollen profesionalmente. Esto implica: capacidad de comunicación, delegación de funciones y confianza en el equipo; es decir liderazgo.

Solo son tres habilidades, no se pide nada más. En definitiva, menos multitarea y más liderazgo. Menos intentar hacer todo y más  gestionar tareas, tomar decisiones, inspirar al grupo, motivar; con la vista puesta en los objetivos, no en uno mismo.

Artículo de opinión de @MariaPSC para @protocolblogger

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