#IIJornadaConvivenciaProtocolaria de #Alicante2016, un #evento experiencial por @MariaPSC

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Viernes y sábado de la semana pasada los #protocoleros nos reunimos en Alicante. El año pasado el #ComandoMaño tuvo la genial idea de convocarnos a la «I Jornada de Convivencia Protocolera» y sentó las bases de algo –no quiero llamarlo “movimiento”, pero casi- que si el tiempo no lo remedia –y esperemos que no lo haga- que tiene los visos de convertirse en tradición, porque ya están programadas la tercera (Galicia) y cuarta edición (Segovia).

La II Jornada de Convivencia Protocolera se ha celebrado en Alicante. Convocados por JuliaAlonso acudimos –por tierra, mar y aire, literal- “treinta y tantos” entusiastas del protocolo, demostrando, una vez más, la importancia del “efecto llamada”.

Fueron –en mi caso- 36 horas de lo más intenso, que empezaron con una comida “de picoteo” que duró hasta las 6 de la tarde, y que sirvió para reencontrarnos con algo que estamos perdiendo: la sobremesa.

La jornada en sí empezó esa noche, con una cena de bienvenida en el Real Club de Regatas y ahí empezó la “experiencia” que da título a este post y que voy a resumir en tres palabras: envidia, cohexión y logro.

Envidia

La cena preparada para los protocoleros era magnífica, por el lugar, la compañía y los platos que degustamos. La envidia no viene por ese lado, sino por otro evento que tenía lugar en la otra mesa que compartía con nosotros la terraza del Real Club de Regatas. Es decir, un evento colateral hizo que mi experiencia del propio fuera envidia, les cuento.

Cuando llegamos al RCR (por acortar el nombre) nos topamos con un grupo de unos 20 quinceañeros vestidos de “etiqueta” quinceañera, compartiendo el mismo espacio que nosotros. Nuestro primer pensamiento: “vaya marrón, nos van a dar la noche”, etc., etc. etc. “La primera en la frente”, que dicen en mi pueblo, la tuvimos cuando nos dijeron que “no hiciésemos ruido, ni dijésemos nada”, que iban a dar una “sorpresa a alguien muy querido”. Como los de protocolo somos gente pacífica, nos sentamos a la mesa y empezamos a charlar de nuestras cosas, nuestros “vecinos” también charlaban, pero sin hacer demasiado ruido. De repente se hizo el silencio y nos volvimos a mirar, un segundo más tarde todos gritaban de alegría al hacer acto de presencia la persona “muy querida” para aquellos chavales. Acto seguido se sentaron y fue “como si no hubiera niños” en la mesa, tranquilos, comedidos, sin alzar la voz, cenaron, situados a ambos lados de la mesa, dejando  a su invitado de honor en la cabecera de la mesa, presidiendo. ¿Sabían ellos de este detalle protocolario?, lo ignoramos, pero dieron en el clavo: mesa rectangular de presidencia única (a derecha e izquierda de quien presidía, las dos personas más importantes del grupo, y luego les diré por qué).

A los postres, intrigada, me acerqué a la mesa a preguntar – con la impunidad que da aquello de “no soy de aquí y nadie me conoce”- a aquellos chicos que no paraban de abrazar y mirar con cariño a un señor de pelo y bigote blanco. Pregunté a la joven sentada a su derecha, que resultó ser la delegada del curso quien me contó cómo toda la clase había preparado la fiesta sorpresa a su profesor, al que conocían de toda la vida y la que calificó como “el profesor más bueno del mundo”.  Frente a ella, a la izquierda de quien presidía, se situaba la subdelegada de la clase, más protocolo en juego. El profesor también señaló que aquellos chicos, a los que conocía desde niños, eran  “extraordinarios”. No voy a dar más detalles pero me dedico a la enseñanza ¿qué sentí? ENVIDIA, así, con mayúsculas.

Cohesión

La siguiente palabra: cohesión –“la fuerza de atracción que mantiene unidas las moléculas de un cuerpo”- es lo que se produce tras el efecto llamada. Los protocoleros somos un grupo cohesionado, lo que empezó con un “vamos a ponernos caras” o “vamos a desvirtualizarnos” ha ido un paso más allá. El grupo ha aumentado, se han ido adhiriendo miembros, personas capaces de cruzar la península Ibérica (que se lo digan a Fernando Ares) solo para pasar 36 horas juntos, eso es capacidad de convocatoria y lo demás son tonterías. Lo más grande de este grupo es que, a pesar de haberlos conocido hace nada, tengo la impresión de conocerlos de toda la vida. Cada vez que nos vemos es como si hubiéramos estado juntos el día anterior. Con un grupo así  se puede hablar de cualquier tema sin extremismos y sin necesidad de posicionarse constantemente, son gente muy implicada con la profesión y con un gran conocimiento de la materia: el protocolo.

Logro

El trabajo bien hecho, y por ello hay que felicitar a nuestra anfitriona, @JuliaAlonso, que ha demostrado ser una buenísima organizadora de eventos, no lo digo yo, lo decimos los treinta y tantos asistentes a la II Jornada de Convivencia Protocolera. El programa del evento al que nos invitó se cumplió a rajatabla: Cena, Desayuno, Vikingos, Mascletá, Comida y Visita a la Concatedral –con boda incluida- formaban parte del programa inicial y se cumplieron.

Enhorabuena Julia, has conseguido un evento  magnífico, con un contenido que nos ha encantado y que ha generado en nosotros emociones y sensaciones que  nos harán recordarlo como una experiencia única y memorable. Vamos, que has conseguido todo un evento experiencial, «ahí es ná«. Para muestra, esta galería fotográfica con fotos donadas por los participantes:

Hasta aquí el detalle de la experiencia que para mí supuso el evento #IIJornadaConvivenciaProtocolaria #Alicante2016; ya ha empezado la cuenta atrás para #Galicia2017, sus organizadores –Pilar Muiños y Fernando Ares– han recibido el testigo, esperamos la convocatoria.

Comments 5

  1. Muchas gracias María por este fantástico resumen. Yo añadiría ILUSIÓN por mi parte al organizar la jornada y la vuestra todos los días previos. Y sobre todo AMISTAD, porque me siento muy cerca de todos vosotros compañeros aunque estemos muy lejos. Mil gracias!

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      Gracias a tí, Julia. Para mí han sido 36 horas de dexconexión, que me han venido muy bien. Besos grandes

  2. Hola Maria, aunque no nos conocemos personalmente, si por las RS, pues soy protocolera como vosotros. Yo tambien he sentido envidia de ver como un grupo de personas, con las que comparto la pasión por el mundo del Protocolo, se han reunido para compartir experiencias y poder hablar de lo que nos gusta, pues a mi me ocurre, que hablando con los demás nos entienden, por ello yo tambien recorreria kilometros para poder estar con los que más saben sobre Protocolo, a parte de ser un grupo de presonas increhibles. Bueno espero que en la III Jornada pueda formar parte del grupo. Un abrazo
    Nuria Nicolau

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